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L a P e d r @ d a

Análisis del plan de Bush contra Cuba dado a conocer el pasado mes de mayo

Análisis del plan de Bush contra Cuba dado a conocer el pasado mes de mayo

Intervención del presidente del Parlamento Cubano en la reunión del 1 de julio de la Asamblea Nacional

Ricardo Alarcón de Quesada
Rebelión


Hace algún tiempo, cuando quiso definir la política de Estados Unidos hacia Cuba el brillante lingüista norteamericano Noam Chomsky, lo hizo con un solo vocablo: Crueldad.

Hace muchos años, cuando comenzaban las acciones para desatar contra nuestro país la feroz guerra económica y política que el imperio ha mantenido por más de cuatro décadas, en un documento del Departamento de Estado se indicaba que la intención de esa política era provocar hambre y desesperación.

En los últimos días, nuestro pueblo, y también el pueblo norteamericano, han podido ver imágenes de desesperación entre muchos hombres y mujeres cubanos, residentes en Estados Unidos, a quienes se les impide viajar a su país y encontrarse con sus familiares. Desesperación, rabia, dolor hay en muchos hogares cubanos, aquí y allá, aunque no estén necesariamente reflejados ante las cámaras de la televisión.

Este voluminoso documento, que muy pocos conocen en Estados Unidos, que no fue consultado allá con ningún comité parlamentario, que no fue discutido con los trabajadores, con los estudiantes, con los intelectuales de Estados Unidos, es un plan para poner fin a la nación cubana, para arrebatarnos la patria y la obra que afanosamente, en medio de las mayores dificultades creadas por el imperio, los cubanos hemos sido capaces de edificar.

Las medidas que comenzaron a aplicarse desde el día de ayer contra el pueblo cubano y contra los compatriotas que residen en Estados Unidos, violan derechos fundamentales de todos los cubanos, son una intromisión inadmisible en las relaciones intrafamiliares, en la vida privada de las personas; convierten a los cubanos residentes en Estados Unidos en una clase inferior, discriminada injusta y cruelmente. Antes tenían lo que llamaban una licencia general, es decir, una autorización de la que se podía valer cualquiera de ellos para visitar a su país y a sus familiares una vez cada 12 meses; eran los únicos residentes en aquel país respecto a los cuales existía una regulación, una norma, el gobierno les decía que podían visitarlos una vez al año. Esa limitada posibilidad les ha sido arrebatada completamente a partir del 30 de junio. Ahora solo podrán, cada tres años, pedir permiso, no para disfrutar de una posibilidad general que se les entregase a todos ellos, sino para ver si algún burócrata está de acuerdo o no en permitirles viajar a su país, y ello solo para hacerlo durante 14 días y solo para visitar a lo que el señor Bush, en su omnipotencia, ha decidido que a partir de ahora constituye una familia cubana. Ya no son familiares los tíos, los primos, los sobrinos, los padrastros; son exclusivamente aquellos que el señor Bush, poseído de no sé qué autoridad divina, ha redefinido como la familia cubana.

¿Quién le dio al señor Bush la autoridad para regular los vínculos familiares? ¿Quién le dio la autoridad para decidir quiénes son o quiénes no son familiares; para pisotear así valores que no le pertenecen, que no son su propiedad, de los que él no puede disponer a su antojo? ¿Será acaso ese Dios, con quien él dice estar en frecuente y directa comunicación?

Estas restricciones, completamente injustas, contra el pueblo cubano y contra sus familiares residentes en Estados Unidos, son ilegales, contradicen la Constitución de Estados Unidos, contradicen el espíritu y la letra de decisiones aprobadas, año tras año, por el Congreso norteamericano; son una violación específica de la Novena Enmienda de la Constitución norteamericana, que deja muy claro que nadie puede denegar o menoscabar aquellos derechos que no aparecen normados en la Constitución y que, por lo tanto, son exclusivamente del pueblo, de cada una de las personas que en ese país residen. Y la Constitución, como se sabe, nada dice de familiares, ni de remesas, ni de viajes.

Pero estas medidas, además, son parte de un plan, de ese plan que allá no se ha discutido con nadie, de este documento que el señor Bush presentó a la televisión, pero que ningún norteamericano ha podido leer, que busca —y lo dice en su prefacio— la destrucción de la Revolución Cubana; busca poner fin a la independencia y a la soberanía de nuestro país y describe las medidas que el gobierno de Estados Unidos adoptaría ahora mismo, como las que han comenzado a regir desde ayer, y otras medidas que el gobierno de Estados Unidos iría tomando más adelante para convertir a este país, realmente, en una posesión norteamericana, y, además, para someter a nuestro pueblo a la esclavitud. Ellas se basan —y lo recuerda el prólogo— estrictamente en lo que establece la Ley Helms-Burton, ley que fue justamente calificada aquí mismo por el compañero Raúl como ley de la esclavitud; ley que nuestro pueblo conoce, aunque no la conocen muchos legisladores norteamericanos que la votaron.

Pero, además, en este documento esos objetivos, esos propósitos, se expresan con el lenguaje más crudo y desvergonzado. Lo primero, lo más importante, el nudo gordiano de lo que ellos llaman la transición hacia lo que ellos llaman la democracia —como dicen aquí—, sería la devolución de las propiedades a lo que denomina sus antiguos dueños; y no se anda por las ramas al explicar de qué propiedades se trata, las define: propiedades comerciales —dicen ellos—, o sea, empresas; propiedades residenciales, o sea, las viviendas, las viviendas que pertenecen a la inmensa mayoría de nuestra población; y propiedades agrícolas.

No se anda por las ramas tampoco al explicar lo que ocurriría con las personas que hoy y siempre poseen y poseerán esas viviendas; se refiere, de un modo muy específico y muy directo, a la reinstauración en nuestro país del desahucio para todas aquellas personas que no eran esos antiguos propietarios y también para aquellos que no puedan pagar los elevadísimos alquileres que volverían a imponer a nuestro pueblo.

Y vuelve hablar del desalojo campesino, y nos anuncia la disolución de las cooperativas agropecuarias y la restitución de los antiguos latifundios; nos dice, además, que todo ello debería ocurrir con la mayor rapidez, y que, para asegurar que así fuese, el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Washington, crearía un mecanismo, a quien le han dado incluso el nombre y las siglas, CRPR: Comisión para la Restitución de los Derechos de Propiedad.

No sería un régimen títere, sería facultad del gobierno de Estados Unidos dirigir ese proceso. Esto está puesto aquí, aunque no lo hayan publicado, aunque no lo repitan sus medios de propaganda, aunque no se lo hayan consultado a ningún norteamericano.

Como dice aquí también que nuestros jubilados, por decisión del todopoderoso señor Bush, a partir del inicio de la transición dejarán de cobrar sus pensiones y sus jubilaciones, que dice él, además —las define con esta expresión, y voy a citarla textualmente—, “beneficios no ganados y relajados requerimientos de elegibilidad”.

¿Quién es este señor para decirle al 1 300 000 ó 1 400 000 cubanos que trabajaron toda su vida, que aportaron su sudor, su energía, su esfuerzo, que no se ganaron el derecho a una pensión? ¿Quién le ha dado a él el poder para anunciar que esa será una de las primeras consecuencias de la transición? ¿Quién lo autoriza a decir que esos compatriotas tendrían que depender de la caridad privada para poder recibir algún servicio médico elemental? Porque, por supuesto, una de las cosas que ocurriría con la transición, sería la privatización de los servicios médicos, como ocurriría también con la educación. ¿Por decisión de quién? Del gobierno de Estados Unidos que, para ello, va a crear, desde ahora, una comisión, cuya composición incluso la definen en este documento, compuesta por diversas ramas del gobierno norteamericano, cuyo nombre es Comisión del Gobierno de los Estados Unidos para la Reconstrucción Económica de Cuba.

Esa comisión tendría la autoridad final sobre la economía de nuestro país, sobre todos los aspectos de ella, y ya nos está anunciando que una de las primeras cosas que va a hacer es abolir el sistema de pensiones, el sistema de seguridad social que tienen hoy los cubanos, porque se lo ganaron, porque les pertenece, porque nadie se lo podrá arrebatar. Pero no se quedan ahí, los ancianos cubanos no van a recibir más prestaciones del presupuesto nacional, tendrían que depender de la caridad para que algún médico privado los atendiese en ese diseño futuro que ellos nos pronostican. Pero, además de eso, tendrían que trabajar.

El gobierno de Estados Unidos una de las cosas que va a poner en vigor —según dicen aquí— va a ser la creación de lo que llaman Cuerpo de Ancianos Cubanos, para poner a trabajar a todos esos jubilados a los que se les dejaría de pagar por decisión del todopoderoso señor; y, por supuesto, después habría una reforma radical del sistema de pensiones, que sería diseñada por el gobierno de Estados Unidos, con la asesoría de algunos expertos.

Adivinen de dónde van a sacar a esos expertos. Ustedes han oído hablar del Fondo Monetario Internacional seguramente; bueno, serían especialistas... Como dicen ellos —es verdad—, ahí hay gente que sabe muy bien cómo desmantelar servicios sociales, cómo acabar con prestaciones a la población. Bueno, esos expertos van a rehacer en el futuro lo que pudiera quedar de algún régimen de pensiones en nuestro país.

Desde luego, por grande que sea el delirio, la “delirancia” de los autores de este informe, de algunas cosas se han dado cuenta y en alguna parte reconocen que aplicar todo esto no sería fácil —por supuesto que no—, y por eso la prioridad inmediata que tendría Estados Unidos, cuando se diese esa añorada por ellos transición, cuando empezase, sería crear cuerpos represivos entrenados, asesorados, equipados y dirigidos por el gobierno de Estados Unidos; cuerpos represivos cuyas maneras nuestro pueblo no ha olvidado.

Ayer recordábamos el asesinato del compañero Josué País y de otros compañeros allá en Santiago. Es una larga historia, una larga lista de nuestro pasado, que será siempre pasado, y de lo que es hoy la triste realidad de muchos países en nuestra región todavía.

Las medidas que han comenzado a regir desde ayer, las que afectan a los viajes y las remesas de los cubanos, ya dije que son ilegales, que son inconstitucionales; pero, además, son cínicas, profundamente cínicas. Al mismo tiempo que privan a los ciudadanos norteamericanos de un derecho que poseen —que les ha sido reconocido por el Tribunal Supremo, que ha sido reiterado consecutivamente por el propio Congreso— a viajar a Cuba, mientras los privan a ellos de esa libertad de viajar, van a usar recursos del presupuesto federal norteamericano para traer a Cuba a otras personas de otros países, financiados con las contribuciones, con los impuestos de esos mismos norteamericanos a los que se les arrebata ese derecho, que vendrían aquí para abastecer con dinero y con materiales a los grupitos de traidores que desde 1959 Estados Unidos ha tratado de fabricar como quinta columna dentro de nuestra sociedad; porque mientras desde ayer limitan drásticamente las posibilidades para los cubanos residentes en Estados Unidos no solo de visitar su país, sino de apoyar a sus familiares, mientras les hacen eso a los cubanos, a los traidores, a los mercenarios no solo se les autorizaría a recibir cualquier cosa, sino que el gobierno de Estados Unidos va a organizar esfuerzos, a escala, incluso, internacional, para aumentar los recursos monetarios y de otro tipo que se destinen para esas personas.

Es cierto que estas medidas implican un drástico recorte del flujo de remesas hacia Cuba, es su intención, pero de un tipo de remesas. Significan también un aumento ilimitado del flujo de dinero y de recursos que enviarían para esos señores, y solo para esos señores.

El plan, por supuesto, tiene otras violaciones a las normas internacionales, entre ellas las que están contenidas en el propósito de utilizar un avión militar, o varios aviones militares, para efectuar trasmisiones radiales y televisivas contra nuestro país.

Pero el plan, además, constituye un insulto a todos nosotros, a todos los cubanos. Es particularmente denigratorio para nuestros jóvenes, para nuestros maestros, para nuestras mujeres, para nuestros niños, para los cuales se crearía, por cierto, por el gobierno de Estados Unidos, además, un programa de adopciones para que pasaran esos niños a ser los hijos de algunas familias norteamericanas, porque están suponiendo que para intentar aplicar este plan habría que recurrir a la guerra y que en esa guerra por supuesto que caeríamos muchos y habría un aumento del número de huérfanos, de niños que carecerían de padres.

Ese proyecto recuerda aquel diabólico plan que, en su tiempo, implantaron dictadores suramericanos, especialmente en Argentina, que hizo que algunos niños, cuyos padres habían sido víctimas de la tortura, del asesinato, terminaran siendo cobijados por los mismos torturadores y por los mismos asesinos de sus padres. Ya ese diabólico plan que se usó Suramérica nos lo están anunciando aquí. Insulta a nuestros religiosos, a nuestros intelectuales; insulta, además, a la inteligencia humana, a la inteligencia del propio pueblo norteamericano.

Aquí tenemos, en esta sesión de la Asamblea, un numeroso grupo de invitados, que mucho nos honran, todos ellos son parte de muchos más compatriotas involucrados hoy en uno de los programas más importantes de la Revolución, el que va a ser objeto del análisis en nuestro segundo punto del orden del día.

¿Ustedes sabían, compañeras y compañeros, que según Bush, ustedes no están aquí? ¿Sabían ustedes que no existen, que los maestros cubanos son tan incapaces, que una de las cosas que haría en el futuro el gobierno de Estados Unidos sería entrenarlos, educarlos para que puedan ser capaces de ejercer su profesión?

Pero no existen esos jóvenes y adultos que hoy estudian a nivel universitario, que estudian en numerosas escuelas en nuestro país. No, no, según este documento, lo que ha ocurrido en el último año, ¿ustedes saben qué fue? Que se ha reducido a casi la mitad el número de cubanos que acceden a la enseñanza universitaria. Eso está aquí. Hoy hay, según ellos, más de un 47% menos de personas que estudien a nivel superior o nivel universitario, que el año pasado.

Yo no sé si Abel está al tanto del insulto particular que les destinan a nuestros intelectuales, a los hombres de la cultura en Cuba. Por supuesto, en este pueblo campea el analfabetismo, y una de las cosas que va a hacer el Ministerio de Educación de Estados Unidos es realizar algunos programas para combatir el elevadísimo nivel de analfabetismo que, según ellos, caracteriza hoy a la sociedad cubana.

¿Y ustedes saben lo que se les ocurrió? Van a organizar, Abel, en el futuro, ferias del libro (Risas). No se han enterado que todos los cubanos sabemos que aquí se han dado no una, sino decenas de ferias, por todo el país, que se han vendido millones y millones de libros; ferias en las que se han dado decenas y decenas de presentaciones, de discusiones, de talleres, en las que han participado millones de compatriotas. Sin embargo, aquí les dicen que, con una gran generosidad, con una gran capacidad de inventiva —ellos, no nosotros, no los cubanos—, el Departamento de Educación de Estados Unidos va a organizar en el futuro ferias del libro, para ayudar a combatir el fenómeno del analfabetismo que ellos afirman caracteriza hoy a la sociedad cubana.

Como les dije, compañeras y compañeros, se trata de un plan para destruir a la Revolución, para poner fin a la existencia de Cuba como una nación independiente; pero, además, para esclavizar a los cubanos y a las cubanas.

No tengo que decir, por supuesto, que tal delirio jamás será alcanzable para el imperio; pero dije que, aunque el señor Bush presentó este documento, yo sospecho que él no lo ha leído, porque alguien que tiene esa incurable alergia con la lectura, alguien que ha confesado que no lee libros, que ni siquiera lee diarios... Yo no lo voy a culpar por no haber intentado transitar por este mamotreto cargado de falsedades, de insultos, y también bastante insultante para el idioma; pero nosotros los cubanos sí vamos a disponer de la posibilidad de conocer más, mucho más de este engendro; lo que no conocen los senadores ni los representantes en Estados Unidos, nosotros nos vamos a encargar de que sea del conocimiento de nuestro pueblo, que forme parte de su arsenal de ideas, para librar esta batalla consecuente, sistemática, firme, para hacer cada vez mejor nuestra sociedad y para hacerla también más fuerte, más unida, más consciente.

Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VI Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, efectuada en el Palacio de las Convenciones, el 1ro. de julio de 2004, “Año del 45 aniversario del triunfo de la Revolución”.

Entrevista a Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento de Cuba: El plan de Bush es repetir la experiencia iraquí en la isla

Entrevista a Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento de Cuba: El plan de Bush es repetir la experiencia iraquí en la isla

"Más de lo mismo, si Bush gana el 2 de noviembre"

Blanche Petrich y Gerardo Arreola
La Jornada


El plan de George W. Bush para el "futuro de Cuba", previa "acelerada caída" del gobierno de la revolución, contempla figuras como la de un gobernador estadunidense para la transición, "tipo Paul Bremer en Irak", afirmó aquí el presidente de la Asamblea del Poder Popular, Ricardo Alarcón.

Agregó que prevé una Comisión Permanente para Reconstrucción Económica de Cuba, encabezada por un funcionario con rango de subsecretario de Estado, que se encargaría de conducir la economía cubana y promover los juicios de desahucio contra pobladores que tengan en su posesión los bienes reclamados por quienes hace 40 años salieron de la isla hacia Estados Unidos huyendo la revolución.

Y, entre otras cosas, dice el líder camaral, se proyectaría implementar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Washington y una comisión estadunidense para el libre comercio de Cuba.

Alarcón, quien por cuatro décadas se ha especializado en el análisis de las relaciones Cuba-Estados Unidos, insistió en entrevista con La Jornada en que el meollo del plan del presidente estadunidense es que "por primera vez en la larga historia de agresión, Washington planifica el gobierno del futuro".

Advierte que una de las consecuencias de las medidas inmediatas, como la prohibición de viajes de cubanos y estadunidenses a la isla, es que México podría verse orillado a participar permitiendo el despliegue de agentes estadunidenses en los aeropuertos nacionales para "cazar" a los viajeros que pretendan dar un rodeo y desafiar la prohibición del gobierno de Bush.

Alarcón es fanático de la película Farenheit 9/11, del cineasta estadunidense Michael Moore, que la televisión cubana estrenará este sábado en horario estelar. Después de la cinta se transmitirá un panel de discusión en que participará el presidente de la Asamblea.

En otro momento de la entrevista, habló de su pulso ante las elecciones estadunidenses: "Si Bush triunfa, será más de lo mismo. Si gana John Kerry, aunque de él cabe esperar más cordura, hay que reconocer que es una época de guerras preventivas que van más allá del conflicto con Cuba, lo que cabe es esperar que reoriente la posición de Estados Unidos en el mundo".

Pero no se fía y por lo pronto anuncia que en noviembre estará engrasando su fusil. Porque una derrota del republicano abriría para la isla un peligroso compás de espera, dos larguísimos meses hasta el momento de la entrada de Kerry a la Casa Blanca.

En ese lapso "cualquier provocación y la guerra puede ocurrir. La mafia de Miami estaría viendo cómo se les acaba su tiempo en el poder. Tendrían por delante cuatro años de gobierno demócrata; ellos, que han vivido 30 años maldiciendo la memoria de John Kennedy, siempre han visto a los demócratas como parte del enemigo".

-Aceitar su fusil, ¿es retórica?

-Nosotros no lo podemos ver como juego. La resistencia en Irak es cosa muy seria. Y aquí somos más organizados, una nación más hegemónica, con una experiencia de 40 años de lucha, con una concepción defensiva.

En el recibidor de sus oficinas, el congresista acomoda en su regazo un grueso legajo. "Esto lo bajamos de Internet", dice. Son 450 cuartillas, mucho más de las 50 páginas del sumario ejecutivo que la Comisión para la Acelerada Transición en Cuba entregó a la prensa.

"El sumario ejecutivo es deliberadamente engañoso. No transparenta aspectos como el objetivo del llamado Comité Permanente de Reconstrucción Económica, con un coordinador a nivel de subsecretario de Estado, estadunidense, claro, que tendría la responsabilidad de dirigir la economía después de la caída del régimen cubano".

Alarcón, que ha estado en la línea de choque con Estados Unidos los últimos 40 años, se sorprende: "El lenguaje que utiliza este plan es de una crudeza que no habíamos escuchado antes".

Hay otro organismo, el Comité Conjunto para Canalizar las Inversiones e Importaciones, presidido por un subsecretario, integrado por los departamentos de Estado, del Tesoro, Comercio, la Agencia Internacional para el Desarrollo, Justicia, Agricultura, Vivienda y otras dependencias estadunidenses, facultado para tomar todas las decisiones sobre la economía de Cuba.

Y otro más, que describe cómo va a funcionar un comité de desahucio en los juicios de las propiedades abandonadas en Cuba por los cubanoestadunidenses a raíz del triunfo revolucionario.

También, la negociación de un TLC, pero no son dos partes en la negociación, sólo una. "Es como si el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se hubiera negociado entre Estados Unidos y un comité estadunidense de reconstrucción económica de México".

-Aquí en Cuba, ¿de qué tamaño es el golpe de las medidas inmediatas, las que ya entraron en vigor?

-No se puede cuantificar de momento. Habrá que ver hasta qué grado son efectivas. Con la prohibición de viajes no podrán venir muchos estadunidenses y cubanos, pero el grueso del turismo no viene de allá. De 2 millones que recibimos el año anterior, 350 mil fueron de Estados Unidos. Lo que más ha dolido aquí es la restricción de las visitas familiares. En cuanto a las remesas, va a ser muy difícil que impidan que el dólar llegue a Cuba. Va a haber mucha gente que desafíe esas medidas.

"¿Puede el gobierno impedir que una mujer emigrada envíe dinero a su madre a Cuba? Está por verse. En cuanto a los paquetes que se envían de allá, eso es más difícil de evitar. Han sacado esa lista con cosas prohibidas: calzoncillos, pasta de dientes, champú, desodorantes. ¡Un delirium tremens! Con eso sí lograron un milagro, poner de acuerdo a los cubanos de las dos orillas, de cualquier posición política. En suma, el daño económico es por el momento difícil de evaluar. El daño político es altísimo. Para ellos. Más que un crimen, lo que hicieron es una estupidez".

-¿Cómo responde la parte afectada a las medidas inmediatas?

-La respuesta ya se dio. Una que se comentó mucho fue que se paralizó la venta en las tiendas de divisas. Se prefirió hacer un replanteo de precios antes, no después de las medidas. El aumento fue de entre 10 a 15 por ciento. Poco se puede hacer, por otra parte, contra la prohibición de viajar.

Como tantos otros cubanos, Alarcón también tiene familia en Estados Unidos: "Esta es la medida más dolorosa. El New York Times, Christian Science Monitor, el Washington Post, ¡el Miami Herald!, congresistas republicanos que no son latinos, todos han reaccionado escandalizados por lo delirante del plan. Porque al estadunidense le choca que el gobierno quiera decidir sobre sus derechos individuales. Quiere regular en qué forma un ciudadano se relaciona con su familia, cómo lo hace, en qué tiempo. Es un apartheid, algo que convierte a los cubanoestadundenses en ciudadanos de segunda clase".

Alarcón recuerda sus frecuentes viajes a Nueva York, vía México, en los años 60 y 70, cuando era funcionario de la embajada de Cuba ante Naciones Unidas.

"En el aeropuerto de México siempre había un agente de la FBI que le tiraba una foto a cada uno que entrara o saliera en los vuelos de Cuba. Si eso se hacía en los 60, imagínate tú ahora. Van a tener que asignar personal en varios aeropuertos, no sé si también en el de México, para perseguir a cubanos o estadunidenses por el terrible pecado de querer viajar a Cuba por otras rutas, Panamá, Bahamas".

-¿Cree que las movilizaciones y el escándalo por las medidas anticubanas tomaron por sorpresa a Washington o es un riesgo calculado?

-No me extrañaría que lo hubieran previsto. Roger Noriega ha reconocido que hay diferencias entre la migración de antes y después de los 80, los que llegaron después, quizá 350 mil entre 1998 y 1994. Hay además una segunda generación de los primeros y hay que contar también a los grandes olvidados, a la emigración de antes del 60. Lo cual, dicho sea de paso, nos da la razón de algo que siempre dijimos. Esta es una migración económica, no son exiliados.

-¿Bush o Kerry?

-Yo no apostaría por Kerry. En cualquier otro país del mundo las cosas que ha hecho Bush en estos cuatro años ya le hubiera costado no sólo la presidencia sino toda su carrera política. Pero en las encuestas sigue empatado con Kerry. No siempre las plataformas demócratas fueron mejores para Cuba. Lo fue con James Carter, que en 1976 prometió trabajar para la normalización, que al final no lo hizo. Y mucho mejor fue la de McGovern, que no ganó. En cambio, la plataforma electoral de Kerry se parece mucho a la de Bush.

-Kerry ha refrendado el plan de Bush sobre Cuba, sólo que quiere hacerlo en el marco multilateral.

-Es palabrería, es creer que Europa va a apoyar el plan unilateral de Estados Unidos. Actuar multilateralmente sería recomponer todo lo que Bush desbarató, firmar la Convención de Kyoto, salir de Irak.

-¿Cómo ve la fabricación de un nuevo conflicto para alentar el voto del miedo? ¿Real o remoto?

-Muy real. En Irak están entrampados. Se metieron para que se dejara de hablar del lío en que se metieron en Afganistán. Ronald Reagan invadió Granada para encubrir el entrampamiento en Líbano. Es su forma de actuar histórica.

Sábado 17 de julio de 2004

Apretando la tuerca de la Helms-Burton

Apretando la tuerca de la Helms-Burton

Juan Marrero
CubaDebate


Las recientes crueles y draconianas medidas del presidente Bush contra Cuba no son otra cosa que una vuelta más para apretar la tuerca del bloqueo.

La Ley Helms-Burton, que los cubanos llaman La Ley de la Esclavitud, se aprobó en 1996 por el Congreso norteamericano, aunque muchos de los senadores y representantes que votaron en su favor ni leyeron ni estudiaron su contenido. Apostó por la destrucción de la nación cubana, y el restablecimiento del dominio neocolonial de Estados Unidos en Cuba.

Si leemos detenidamente esa legislación veremos que el espíritu y la letra presentes en ella son muy similares al que tienen las casi 500 páginas del llamado “Informe de la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre” firmado por Bush el pasado 14 de mayo. Este último no es más que un complemento de la injerencista y brutal Ley Helms-Burton.

Las mismas manos y cerebros criminales que estuvieron metidos en la Ley Helms-Burton son las que han logrado el reforzamiento de ese engendro anticubano. No por ninguna casualidad, entre las voces que alabaron la implantación de las nuevas medidas dictadas por la Oficina de Bienes Extranjeros del Departamento de Estado han estado las de los miserables senadores de origen cubano Lincoln Díaz Balart e Ileana Ross Lehtinen, que, sin recato de vergüenza alguna, han dicho que “Bush es el mejor amigo de Cuba”.

Estos mafiosos y ricachones de Miami, soñadores del retorno al pasado batistiano, defensores de cualquier acto terrorista y criminal contra la Cuba actual –Díaz Balart recientemente en un programa de TV abogó por el asesinato de Fidel Castro--, a quienes jamás les ha interesado en lo absoluto la suerte de Cuba y de su pueblo, sólo sus bolsillos, están de fiesta en estos días porque en medio de la campaña electoral que tiene lugar en Estados Unidos han logrado arrastrar a la actual administración de Washington a que refuerce el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, establecido por la Ley Helms-Burton.

No les bastaba que tal legislación haya establecido intentar cortar el flujo de inversiones extranjeras hacia nuestro país, especialmente en el área del turismo, y negar, por ejemplo, la entrada al territorio de Estados Unidos, como medida de castigo, a ciertos extranjeros involucrados en inversiones en Cuba, incluso a sus familiares más cercanos.

A la luz de la óptica de los fascistas que en 1999 asumieron el poder de la Casa Blanca, tras el escandaloso fraude electoral del estado de La Florida, esos castigos contemplados en la Ley Helms-Burton no eran suficientes. Y, por eso, aconsejados por los compinches de la mafia anticubana, han actuado ahora contra las remesas y los viajes a Cuba de los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos. De hecho, se trata de un endurecimiento de la siniestra Ley Helms-Burton.

Lo establecido sobre esos dos aspectos por la Ley Helms-Burton, en su sección 112, ha sido considerado poco eficaz por la ultraderecha política norteamericana y la mafia anticubana. En ese documento se habla sobre “el restablecimiento de las remesas familiares y los viajes a Cuba”, pero se establecen condiciones inapropiadas e inaceptables para la concesión de lo que llama “reinstitución de licencias generales para las remesas y para los viajes”. Se exigía, por ejemplo, al gobierno de Cuba que promueva el funcionamiento de pequeñas empresas en todo el país, la liberación de presos políticos (contrarrevolucionarios), el reconocimiento del derecho de asociación, etc., en fin, decisiones políticas que corresponden únicamente a un Estado independiente y soberano, como es el de Cuba, y no al Congreso ni al Presidente de Estados Unidos.

Lo cierto es que tal formulación, anexionista e injerencista en su esencia, no fue capaz de impedir un flujo de remesas y de viajes a Cuba de emigrados de origen cubano residentes en Estados Unidos. Ahora, el gobierno de los Estados Unidos multiplica los obstáculos para que los familiares en Cuba de esos ciudadanos reciban ayuda económica o puedan encontrarse con ellos, al menos una vez al año como venía sucediendo en los últimos años. Las medidas dispuestas por Bush son despiadadas. Violan los derechos de esos emigrantes y los discrimina en una mayor medida. Los cubanos residentes en Estados Unidos sólo podrán viajar cada tres años a Cuba, a partir del último viaje que realizaron. Las medidas, pues, tienen carácter retroactivo. Cada viajero sólo podrá estar como máximo 14 días en Cuba. Sólo podrá gastar en Cuba 50 dólares diarios. No podrá, a su regreso a Estados Unidos, llevar ningún producto adquirido en Cuba. En el concepto de familia se acabaron los tíos, los primos o los sobrinos. De un plumazo dejaron de ser familia. Según la clasificación imperial de Bush, familia sólo son los padres, hijos, esposos, hermanos y abuelos de los emigrados.

Respecto a las remesas sólo podrán enviarse 100 dólares mensuales a aquellos que clasifican como familia, pero siempre y cuando no sean miembros del Gobierno o del Partido Comunista de Cuba, ni dirigentes de los CDR o de la CTC, a cualquier nivel, ni miembros del MININT y las FAR, ni aquellos que tengan responsabilidades en la radio, la televisión y la prensa. Prácticamente son centenares de miles de cubanos que tienen tales status que están excluidos como receptores de remesas, según la concepción de Bush, sus asesores y sus consejeros miamenses, sin contar a sus hijos que también son discriminados por estas medidas de Bush.

Hay otras medidas restrictivas sobre los viajes a Cuba que no aparecen en la Helms-Burton y que afectan a los ciudadanos estadounidenses, entre ellas la cancelación de la licencia general que permitía a académicos y profesionales viajar a Cuba para una investigación o evento; limitar los viajes de estudiantes de colleges y universitarios; eliminar los viajes con gastos pagados por el gobierno de Cuba y sus instituciones, e incluso pagados por gobiernos o instituciones de terceros países; y considerar ilegal viajar a Cuba desde otro país, con cualquier aerolínea o medio de transporte.

¿Constituye eso un respeto a las libertades de que habla la Constitución de los Estados Unidos? ¿Son realmente libres, como dice la propaganda de Washington, los ciudadanos que viven en Estados Unidos? La política hacia Cuba demuestra que no lo son ni los inmigrantes ni tampoco los ciudadanos estadounidenses.

¿De qué democracia se habla que existe en Estados Unidos? ¿Qué modelo de democracia es el que se le vende al mundo? Porque estas últimas medidas con relación a Cuba no han sido siquiera consultadas al Congreso. Han sido obra exclusivamente del Sr. Presidente de los Estados Unidos. En estos días se ha recordado que cuando Clinton estaba al frente de la Casa Blanca, en el año 2000, se despojó al Presidente de los Estados Unidos de la facultad de regular los viajes a Cuba y esa facultad se le otorgó al Congreso. Por eso, algunos se han preguntado si, en los momentos actuales, se ha producido un golpe anticonstitucional en Estados Unidos.

¿Es respetuoso realmente el gobierno de los Estados Unidos con lo establecido en la Carta Universal de los Derechos Humanos? Lo que se ha legislado con relación a los viajes de los norteamericanos y de los ciudadanos de origen cubano que residen en Estados Unidos, demuestra palpablemente que no. Las actuales autoridades de Estados Unidos son violadores de los derechos individuales de los ciudadanos norteamericanos y de los familiares de los cubanos en Cuba y en Estados Unidos. Violan, en fin, la Constitución de los Estados Unidos y, de paso, lo legislado internacionalmente por Naciones Unidas.

Podríamos decir, a modo de conclusión, que Bush habla sin moral alguna de libertades, democracia y derechos humanos. Su política hacia Cuba lo desnuda completamente. Pero no solo eso. También lo demuestra su errónea y agresiva política en el mundo que se expresa, entre otras cosas, en el constante aumento del poder militar de Estados Unidos para destruir la humanidad, la pretensión de imponer una tiranía mundial, el uso de la fuerza y el terror, las guerras de conquista y saqueo de recursos de otros pueblos, como el petróleo de que se han apoderado en Iraq, las acciones contra el medio ambiente, y el desprecio y desconocimiento a los principios y normas de instituciones internacionales como la ONU.

No son pocos los analistas, incluso dentro de Estados Unidos, que consideran que esas políticas erróneas de Bush pueden resultarles caras en sus aspiraciones de reelección en noviembre. Si eso ocurriera, ¿tendrán valor los Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ross Lehtinen de decir, como lo acaban de proclamar desvergonzadamente en estos días, que George W.Bush es el mejor amigo del pueblo cubano? De estos canallas anexionistas y servidores del Imperio se puede esperar cualquier cosa.

El pueblo cubano no puede jamás tener de amigo a un verdadero fascista. Y estamos seguros que el pueblo norteamericano, por la tradición existente en ese país, tampoco. Ya se aprecia en Estados Unidos una creciente ola de repudio a la gestión de Bush, a su genocida guerra en Iraq, a las torturas en las cárceles iraquíes, afganas y en la Base Naval de Guantánamo, y más recientemente, a sus crueles medidas contra Cuba que afectan la libertad de viajar de los norteamericanos.

Muere Antonio Gades, gran amigo de Cuba

Muere Antonio Gades, gran amigo de Cuba

Cubadebate
2004-07-20



LA HABANA, 20 (ANSA)- Antonio Gades fue un "amigo entrañable de Cuba" que lo acogió como uno de sus "hijos", afirmaron hoy medios estatales de la isla al referirse a la muerte en Madrid a los 67 años del bailarín y coreógrafo español víctima de cáncer.



"Una de las figuras más altas y prestigiosas del arte y la cultura universal y amigo entrañable de Cuba falleció hoy en Madrid", señaló el telediario cubano, que dedicó un informe al deceso de una de las figuras del baile flamenco.



Un mes atrás, ya muy enfermo, Gades fue condecorado por el presidente cubano, Fidel Castro, con la Orden José Martí, la más alta distinción que concede el gobierno de La Habana, por su "amor, amistad y fidelidad inquebrantables".



Gades dijo entonces, al agradecer la distinción, que la revolución cubana lo había confirmado en sus ideales y calificó a Castro como "Patrimonio de la Humanidad".



La televisión cubana hizo una reseña de la trayectoria de Gades -Antonio Esteve Ródenas- y emitió las imágenes del acto realizado el mes pasado en La Habana.



"Cuba lo acogió como uno de sus hijos y él asumió a nuestra país como su propia patria e hizo valer su amor y decisión de luchar por ella en cualquier circunstancia", añadió el informe.



Nacido en Elda, provincia de Alicante, en 1936, Gades fue bailarín y coreógrafo de obras como "Bodas de sangre," "Fuenteovejuna," "Carmen" o "El amor brujo." En 1975 anunció su retiro de los escenarios y sólo retornó para acompañar a la bailarina cubana Alicia Alonso por Estados Unidos y la isla caribeña.(ANSA).

La Transición Cubana y la Misión de las Iglesias

La Transición Cubana y la Misión de las Iglesias

Raúl Suárez
2004-07-18


INTERVENCIÓN DEL REVERENDO RAÚL SUÁREZ EN LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR, 1 de julio 2004

En el capítulo II del susodicho documento se enfatiza la idea de que la asistencia para una transición cubana tiene que ser el resultado de un esfuerzo multilateral. Para lograr este propósito, se plantea la necesidad de alentar entre, otros factores, la participación de ONGs donantes tales como grupos religiosos. Más adelante, sin rodeos de ninguna clase, se afirma: Las Iglesias y otros cuerpos religiosos pueden jugar un importante rol en la construcción de una Cuba libre. Porque las Iglesias tienen la confianza del pueblo y tiene la capacidad de ser canales de comunicación y distribución en todos los niveles de la sociedad.



Las donaciones, la ayuda humanitaria y financiera y el hermanamiento de las Iglesias son recomendaciones para que a su vez, las iglesias cubanas, sean instrumentalizadas para acelerar la desaparición del régimen de Fidel Castro.



En otras palabras, concretamente se nos pide:



Nuestro apoyo eclesial a un conjunto de medidas que decididamente busca hambrear a nuestro pueblo, privarlo del acceso de medicamentos, destruir la economía de la nación, impedir su acceso al desarrollo tecnológico, separar a la familia cubana, en fin, llevar, según sus propias palabras, a la desesperación, para lograr sus intereses políticos. Entonces, frente a esas necesidades materiales de nuestra sociedad, meticulosamente creadas por la política hacia Cuba, invitan a nuestras iglesias para que soliciten las limosnas del imperio bajo el manto de ayuda humanitaria, y a su vez, manipular la conciencia ética, moral y espiritual del pueblo en el cual Dios nos ha colocado como pastores y pastoras, y contribuir así a la conducción a una transición concebida por la orden de los nuevos faraones que aspiran a gobernar al mundo.



En otras palabras, en lugar de animar en nosotros la vocación pastoral inspirada en el ejemplo de Jesús de Nazaret, que nos llama a tener hambre y sed de justicia y trabajar consecuentemente por la paz y la vida abundante, nos ofrecen el triste y satánico papel de Judas Iscariotes, Y nosotros, preferimos seguir el ejemplo del Nazareno Jesús, porque nos es necesario obedecer a Dios antes que la voz del Faraón. Nosotros nos tenemos vocación de Judas. Por esa razón., 21 de mayo de este año, nos reunimos como Foro Pastoral Cubano más de doscientos pastores, pastoras y miembros laicos de nuestras congregaciones, Nos dirigimos a las Iglesias nuestras en Estados Unidos, a los Consejos de Iglesias, especialmente al Consejo Mundial de Iglesias y al Consejo de Iglesias de Cristo de Estados Unidos para buscar su solidaridad militante y comprometida con los valores del Reino, y se opongan a las inhumanas medidas aprobadas contra nuestro pueblo. Las respuestas no se han hecho esperar, le han dirigido cartas a las máximas autoridades estadounidenses, y otras, como la Iglesia Metodista Unida a la cual pertenece el señor presidente, la Convención Bautista Negra Progresiva, la Iglesia Episcopal, la Iglesia Presbiteriana, Las Iglesias Bautistas Americanas, varias más, año tras año se han opuesto a la política de bloqueo y hostigamiento que por tantos años se ha implementado contra nuestro país.



Además, en lugar de acudir a las organizaciones recomendadas, como Echo-Cuba del señor Teodoro Babún, que está más interesado en recuperar los bienes materiales de sus antepasados que en las necesidades del pueblo, acudimos como amigos y compañeros inseparables del Rev. Lucius Walker que en estos momentos recorre cientos de ciudades de los Estados Unidos formando una conciencia ética, y solidaria. IFCO-Pastores por la Paz, no acude USAID, organización bien reconocida por su manipulación de la ayuda humanitaria; más bien solicita al solidario pueblo norteamericano alimentos, medicinas y equipos médicos para apoyar los esfuerzos que se hacen en este país para garantizar gratuitamente la atención de la salud pública y el mejoramiento de la calidad de vida de todo el pueblo.



Deseo expresar frente a las falsas acusaciones que el susodicho documento hace contra el Consejo de Iglesias de Cuba, expresar el agradecimiento de la mayoría del sector creyente de nuestro pueblo, por esta noble institución y su honrosa labor realizada en la distribución de Biblias, por sus proyectos de beneficio populares, por su histórica interlocución honesta y transparente con la más alta dirección política y gubernamental del país y crear un clima de confianza, de respeto y unidad nacional que ha hecho posible el crecimiento de nuestras congregaciones, el enriquecimiento de la calidad de la vida cristiana y el desarrollo como jamás en la historia pasada del protestantismo cubano habíamos logrado, el ejercicio de la diaconía cristiana, a través de los Centros Ecuménicos en todo el territorio nacional. expresada con el máximo respeto a la dignidad de las comunidades a las cuales servimos, sin manipulación proselitista alguna. Nosotros practicamos la Gran Comisión de la evangelización, y repudiamos la jabonización proselitista.



En cuanto a lo que el Documento llama la “Castro-infiltración” en el Consejo de Iglesias de Cuba, les diremos que busquen a otros asesores eclesiásticos que conozcan bien la realidad de cual ha sido el papel del Consejo de Iglesias de Cuba en las relaciones Iglesia-Revolución en Cuba. El Documento es bien claro. Lo que se le propone a nuestras Iglesias es precisamente servir de cobertura a la infiltración de organizaciones ajenas al espíritu de Jesucristo con fines abiertamente políticos. En nuestras experiencias con la dirección política y gubernamental de Cuba, hemos sido nosotros, no uno ni dos o tres líderes de Iglesias, sino decenas de hombres y mujeres de fe quienes nos hemos encontrado con Fidel y sus principales ayudantes para analizar la realidad Iglesia-Revolución y buscar las mejores formas de servir como iglesias a nuestro pueblo, eliminar las incomprensiones y fortalecer el sentido martiano y evangélico de uno de los valores esenciales , cuando él ha expresado con tanta convicción: “la unidad nacional es sagrada”.



Frente a las medidas aprobadas, reiteramos a nuestro pueblo lo que acordamos en el Foro Pastoral Cubano: “Como Iglesias evangélicas cubanas, somos parte de nuestro pueblo, y con nuestro pueblo hemos echado nuestra suerte. Así ha sido y así habrá de ser, sea cual fuere el curso de la historia futura. En esta hermosa tierra donde Dios nos ha colocado para entender y vivir nuestra fe, hemos contribuido, en un esfuerzo unitario, a forjar y fortalecer nuestra identidad nacional, de la cual nos sentimos orgullosos; hemos formado nuestras familias; hemos desarrollado la acción pastoral y social; y hemos compartido la resistencia ciudadana en la defensa de un proyecto de vida, de paz y seguridad de nuestra nación”



Hace algunos años, la hija del Embajador Aldizoni, en aquel entonces en Italia, me llevó a ver, los restos del anfiteatro del Circo Romano, Mi corazón regresó casi dos mil años atrás. Y me conmoví frente porque precisamente estaba frente al más grande monumento a la lealtad a las ideas, a la fe, y a la entrega total de hombres y mujeres que creyeron hasta la saciedad de que VALE LA PENA VIVIR, AMAR, SUFRIR Y AUN MORIR ANTES QUE TRAINONAR LO MÁS SAGRADO DE LA VIDA: LA RESISTENCIA Y LA FE EN LAS CONVICCIONES que se forjan en lo más profundo del ser humano

Algún día, por no decir ya, cuando pensemos en este Documento y sus promotores, y en el daño que han desencadenado, EL PUEBLO CUBANO Y NUESTRAS IGLESIAS, repetirán con orgullo las palabras del apologista cristiano del siglo III, Quinto Séptimo Tertuliano de Cartago dirigidas al Senado del Imperio romano: “La mayor honra y gloria que ha tenido el cristianismo es que Nerón lo haya perseguido”.

La verdad sobre Internet y los "disidentes" cubanos

Santiago Masetti
www.amigosdecuba.com.ar


Informaciones de ONU y del propio gobierno de La Habana demuestran que Estados Unidos es el responsable de las limitaciones Internet. La verdad sobre los “periodistas” presos.

Mucho es lo que se comenta o sale a la luz sobre el acceso a Internet en Cuba y la supuesta restricción que los caribeños cibernautas tienen por parte del gobierno de la isla. También, se ha hablado mucho sobre los supuestos 37 “periodistas independientes” encarcelados el año pasado.

El uso de las tecnologías de la información en el desarrollo socio-cultural en Cuba cuenta con un proyecto de desarrollo que tiene como bandera la participación popular y la equidad. Se mira la aplicación de estrategias que permiten convertir las tecnologías de la información y las comunicaciones en una herramienta a disposición de las transformaciones socio culturales. Eso dicen las autoridades gubernamentales en uno de sus últimos informes a la prensa difundidos en La Habana.>p>Datos que vienen a ser ratificados en cifras recogidas por la UNESCO, programa de Naciones Unidas (ONU) para la educación y la cultura: “En todas las escuelas de la isla se utilizan los medios audiovisuales e informáticos en un proceso docente-educativo. 30 mil estudiantes cursan estudios como programadores informáticas de nivel medio.

El uso de Internet y de cualquier nueva tecnología se usa creativamente y para el mayor beneficio social. Internet llegó a Cuba en mayo de 1994 y no por falta de computadoras o por errores en la red, sino porque hasta ese entonces permaneció bloqueado por Estados Unidos. En 1992, la ley Torricelli (que acentuaba el bloque dispuesto por Washington hace más de 40 año) identificó las comunicaciones con Cuba como una manera de debilitar a la revolución cubana. A través de centros sociales, educativos, culturales, académicos, artísticos y de otra índole, en los ámbitos especializados o comunitarios, se brinda el acceso a Internet a los artistas, escritores, intelectuales y otros.

Un dato para tener en cuenta es que el 60 por ciento de las más de 43 millones de computadoras en el mundo conectadas al “ciberespacio” tienen dominio en la administración por parte de Estados Unidos, según se desprende de in formes elaborados por la ONU.

El bloqueo que mantiene Estados Unidos sobre Cuba hace que la isla tenga que utilizar un ancho de banda y una conexión de satélite de altos costos y muy lentos. Pero la solución esta a solo kilómetros si se conectara un simple cable de fibra óptica entre Cuba y la Florida.

El que deja sin Internet a los cubanos no es el gobierno de Fidel Castro sino las autoridades estadounidenses, a través del bloqueo.

De Cuba no depende conectarse a Internet a la velocidad que quiera hacerlo o con una variedad de canales y proveedores independientes que elija. Todas las intenciones que tiene Cuba para dinamizar Internet se encuentran con que la contraparte estadounidense tiene que conseguir una licencia del departamento del Tesoro de Estados Unidos. Lo mismo sucede si una compañía norteamericana decide abrir un nuevo canal a Cuba o decide aumentar la velocidad de la conexión.

Respecto de los 37 periodistas encarcelados en Cuba es necesario tener algunos datos en cuenta como para poder hacer un análisis serio de la situación. Según datos difundidos por el gobierno de La Habana y nunca desmentidos por lo interesados, de los 37 acusados solamente cuatro estudiaron periodismo y ejercieron alguna vez la profesión.

Ninguno de ellos fue dirigente sindical; y tampoco podían serlo, ya que ninguno se encontraban trabajando. Eso si, vivían del dinero que les entregaban agentes norteamericanos por participar en las actividades antigubernamentales auspiciadas por la Casa Blanca y sus agencias de inteligencia. La propia administración de George Bush reconoció el carácter rentado de los denominados disidentes cubanos, cuando hace 10 días envío al Congreso un aumento en los fondos del Comité para acciones en Cuba, recientemente creado en el ámbito del departamento de Estado. Bush solicitó más de 80 millones de dólares, para ser destinados al mantenimiento de las actividades tendientes a “acelerar” la caída de Fidel Castro.

Otra de las acusaciones contra el gobierno de Cuba se vincula a una campaña sobre la supuesta existencia de “bibliotecarios independientes”. Según datos oficiales, Cuba tiene 400 bibliotecas públicas. En el 2003 se publicaron más de 2000 títulos y casi 30 millones de ejemplares. En la feria internacional del libro del 2004 se vendieron 5 millones de ejemplares en 34 ciudades del país, a precios populares y con más de mil títulos de la mejor literatura del planeta. En el año 2001 se llevo acabo en Boston, Estados Unidos, la asamblea general de asociaciones bibliotecarias, en donde una muy importante resolución se aprobó con el 86 por ciento de los votos: a propuesta de los bibliotecarios de Estados Unidos y Cuba se resolvió “exhortar al gobierno norteamericano a compartir ampliamente los materiales de información con Cuba, en especial con las bibliotecas cubanas y no solo con “individuos y organizaciones no gubernamentales independientes” que representen los intereses políticos de los Estados Unidos”.En ningún momento se hizo mención alguna al supuesto movimiento de bibliotecarios independientes sino a organizaciones al servicio de Estados Unidos, una potencia extranjera que según la legislación internacional –la ONU ha sancionada varias veces al bloqueo- comete actos de agresión contra un país soberano, sin causas que lo justifiquen.

La Plata, Argentina

Piden un tribunal internacional para que juzgue la criminal conducta de EEUU hacia Cuba

Carta a los amantes de la paz

Rebelión


En México, el 26 de julio de 2004.

América Latina se encuentra en la antesala de una nueva intervención armada del gobierno de Estados Unidos, el viejo agresor que era ya un temido imperialismo cuando se desvaneció su competidor soviético. Ahora, con el advenimiento del siglo XXI, ensaya la proyección mundial de su imperialismo.

La expresión más ominosa de esta pretensión está contenida en el "Proyecto del Nuevo Siglo Americano" que propone la imposición militar de una pax americana que perpetúe la condición de potencia absoluta para Estados Unidos. Ese documento dio origen a la estrategia vigente de la seguridad nacional del presidente Bush, en la que se lanza la amenaza más grave contra la paz y la seguridad internacional desde el nazifascismo; la guerra preventiva, la agresión como un derecho.

Doctrina y política fueron llevados a la práctica con la destrucción de Afganistán y la agresión, invasión y ocupación de Iraq. Esta guerra, lanzada en franco desdén del Consejo de Seguridad y justificada con falsedades insostenibles, significó el sacrificio del orden internacional establecido a partir de la Carta de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad dejó de ser efectivo y el derecho internacional entró en un proceso de regresión a estadios anteriores al siglo veinte.

La opinión pública norteamericana, fuerza que el gobierno de Estados Unidos no puede dejar de atender, ha empezado a manifestar su desacuerdo con el régimen agresivo y falsario que lo gobierna y con ello ha despertado en el Presidente Bush el temor de no ser reelecto.

Concebida en la mezquina lógica electoral y en la perversidad de la pax americana, se ha creado una Comisión de Asistencia para una Cuba Libre que encabeza el Secretario de Estado Colin L. Powell, con la misión de provocar, a corto plazo, el derrocamiento del gobierno cubano, la sustitución de las instituciones revolucionarias políticas y jurídicas y la implantación de una economía ventajosa para el imperio. En la intención y el trabajo de esta Comisión Powell no es posible ver otra cosa que la decisión de derrocar al régimen revolucionario y sustituirlo por uno dócil a los dictados del gobierno estadounidense. El largo historial de las agresiones a Cuba, agregado a las doctrinas, proyectos y planes actuales del gobierno de Estados Unidos y al belicoso talante del presidente Bush hace evidente que se prepara para atacar a Cuba.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la Corte Internacional de Justicia, y la Corte Penal Internacional han demostrado no tener la capacidad para impedir ni para sancionar los crímenes de Estados Unidos contra la paz y contra la humanidad. El sometimiento a que el gobierno de Washington ha llevado a las Naciones Unidas y la dócil obediencia que la Organización de los Estados Americanos le profesa, permiten prever que los organismos internacionales encargados de velar por la paz y la seguridad internacional no cumplirán con su cometido. A Cuba la defenderá su pueblo, aunque, necesariamente contará con la solidaridad de otros; los latinoamericanos los primeros.

La movilización debe iniciarla la nación mexicana, que, tiene los lazos más antiguos y fuertes con el pueblo cubano, y cuenta también con un historial de solidaridad internacional respaldado por una doctrina de política exterior que cifra en el respeto al derecho ajeno, la paz que procura.

Los firmantes de esta carta pública convocamos a las conciencias comprometidas con la paz, la justicia y el derecho, a erigir un tribunal civil internacional que, con jueces, fiscal y defensa, analice y juzgue, desde una perspectiva moral y jurídica, la criminal conducta del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba en el último medio siglo y las inminentes agresiones que prepara contra sus dirigentes, su gobierno y su pueblo.

Esta carta se publicará el lunes 26 de julio, aniversario 51 del ataque al Moncada, en los medios de comunicación de México.

Las adhesiones se recogerán en el email:

aguerra12@prodigy.net.mx

Cuba, la revolución que no se jubiló

Pepe Viñoles
Liberación


Pese al tiempo transcurrido, como quien dice casi 50 años, Cuba sigue siendo blanco de odios antiguos y renovados, de obsesivos contrarevolucionarios. De controversias entre amigos y enemigos del proceso iniciado en enero de 1959. De certezas o desesperanzas para unos u otros; pero aún de esperanza y reafirmación de solidaridades para millones de personas en toda la Tierra.

Así ha sido durante cuarenta y cinco años desde que Cuba liderada por Fidel Castro decidiera no doblegarse ante el poderío imperialista de Estados Unidos, y se pusiera en marcha e hiciera la primera revolución de signo socialista de América Latina y del hemisferio occidental. Y de esa manera la pequeña nación caribeña se convirtió sin querer, en un permanente y discutido paradigma político y social.

Cuatro décadas después, muchas cosas han cambiado en el mundo. Entre otras, el irresistible avance del capitalismo a nivel universal y la desmesurada prepotencia de Estados Unidos, que devino -por esos azares de la Historia- en la única superpotencia, tras la desaparición de aquel aliado que tuvo Cuba y que por un tiempo le apoyó a salvaguardar la independencia nacional y comenzar a construir el socialismo.

La última vez que estuve en Cuba había sido a fines de 1989 y me tocó en La Habana, en compañía de viejos amigos cubanos, presenciar por las pantallas de la televisión, el derrumbe del muro de Berlín y la disolución de la República Democrática Alemana.

Si bien Fidel Castro por aquellos dramáticos días había advertido a sus compatriotas sobre la posiblidad incluso de que desapareciera la URSS, lo vertiginoso de los acontecimientos ponía a Cuba ante una situación inédita, difícil siquiera de habérsela podido imaginar: no ya la inminencia de un ataque militar de parte del eterno enemigo del Norte, sino la de la muerte súbita y desaparición definitiva de los principales aliados económicos y políticos con que la pequeña nación caribeña contaba para poder construir, resistir, defenderse.

En pocos meses Cuba perdió el 80 por ciento de sus relaciones económicas y comerciales internacionales, al tiempo que Estados Unidos aprovechando esas difíciles circunstancias apostara a liquidar la revolución apretando más aun el bloqueo mediante la ley Torricelli acompañada después por la ley Helms-Burton.

Tiempos en que algunos pensaron "Cuba se cae"; de cuando cientos de periodistas internacionales se instalaron en La Habana para reportar "la caída del socialismo cubano" y en Miami se prepararon valijas para regresar a gozar de "Cuba liberada".

Al bloqueo norteamericano y a las agresiones políticas se ha sumado vergonzozamente en el último período la Unión Europea, de quien se pudo pensar en algún momento que podría tener más apego a su independencia y a velar por sus propios intereses frente al poderío norteamericano.

Pese todo más de una década después, ninguna de dichas profecías se cumplieron, y no obstante lo complejo y duro de la situación vivida, la Revolución cubana no fue derrotada, ni se autodisolvió.

En La Habana, 15 años después

A fines de mayo pasado cuando regresé a La Habana, me sorprendí al constatar que habían transcurrido 15 años desde la última vez. Y con el ánimo curtido por lo escuchado de boca de viajeros anteriores, me propuse no deprimirme con facilidad si alguna cosa o mucho de lo que viera en esa Cuba sobreviviente del huracán de la caída del mundo socialista, no me gustara.

Creo que gracias a que no soy el único, (y como tantos otros he podido aun a la distancia, seguir los avatares de la lucha y de las transformaciones en la realidad cubana), pude en una estancia de un poco más de veinte días advertir, (sin que nadie intentara ocultarlo), avances y retrocesos, e incluso la sobrevivencia de viejos problemas que se arrastran de décadas anteriores. Al tiempo de poder observar de cerca aquellas tranformaciones y adaptaciones a la que Cuba se ha visto obligada, por las leyes que la vida le ha impuesto por ser aún un país subdesarrollado y tercermundista; y no menos por el pecado de querer ser socialista, teniendo de vecino a Estados Unidos, un enemigo histórico obsesivo e implacable.

No hay que ir muy lejos para constatar que esta agresividad es permanente. El 6 de mayo, dando una vuelta más de tuerca y para satisfacer a la mafia cubana de Miami que le apoya financieramente en la campaña por la reelección, Bush anunció todo un nuevo paquete de rígidas medidas, conteniendo prohibiciones de remesas de ayuda económica familiares y de los viajes de los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos hacia la isla, como"ayuda para una Cuba libre", y también un `programa de acción´ para aplicar en el supuesto caso de una transición política, con medidas de devolución de bienes a los antiguos dueños y desmantelamiento de todas las conquistas sociales revolucionarias. Las relacionadas a los viajes y remesas de dinero ya están en vigencia y han desatado fuertes protestas entre los cubanos que viven en Estados Unidos volviéndose muy impopulares particularmente en Miami donde reside la mayor cantidad de emigrantes. En La Habana dos gigantestas concentraciones encabezadas por Fidel Castro rechazaron las medidas y declararon la decisión únanime de resistirlas a cualquier precio.

A esa realidad cubana de hoy, a los cambios "no deseados" que se introdujeron tras la desaparición del campo socialista que tanto han dado que hablar, hace poco tiempo atrás en Buenos Aires, se refirió Abel Prieto, escritor y joven ministro de Cultura cubano. El lo explicaba con absoluta sinceridad y claridad lo acontecido durante el primer momento del período al que los cubanos denominan "especial" y que comenzó en los 90.

Decía Prieto: "Nosotros tuvimos que crear una doble moneda, y admitir tiendas en dólares. Lamentablemente, tuvimos que renunciar a una parte de nuestras utopías, para salvar al país. Porque nuestro socialismo era un socialismo donde realmente no había las desigualdades que hoy tenemos en Cuba. Nosotros habíamos erradicado la prostitución y renació la prostitución en los años 90. Nos renacieron formas de corrupción, que nosotros pensábamos que estaban absolutamente erradicadas. Estamos en una lucha no sólo en el campo de las ideas, sino de los valores. Es también, una gran batalla ética. (1)

La despiadada campaña de mentiras y ocultamientos mediáticos a que Cuba está sometida contínua e ininterrumpidamente a nivel internacional como quizá ningún otro país en el mundo ha soportado, ha hecho en estos tiempos que corren, que los cubanos quizá sean hoy más concientes y alertas sobre sus propios problemas; más críticos que en décadas anteriores, más realistas y menos autocomplacientes consigo mismos que antes.

Pero que así se comporten cuando critican o se muestran incluso irritados, por ejemplo ante los serios y crónicos problemas que tiene el pésimo transporte capitalino, o cuando se indignan porque aún se les prohibe entrar a determinados restaurantes u hoteles reservados solamente para los turistas; no significa que mayoritariamente hayan dejado de apoyar a la obra de la Revolución que sienten como propia y que manifiestan estar dispuestos a defender frente a una eventual agresión directa de Estados Unidos.

En diferentes oportunidades a las más variadas personas les pregunté si no se sentían cansados de tantos años de soportar las dificultades cotidianas, particularmente a partir de 1990. Mientras que los más viejos recordaban períodos de mayores limitaciones materiales como las de principios de los 70; los más jóvenes, parecen estar deseando pasar menos necesidades, tener acceso a más bienes de consumo, tal vez más influídos por haber vivido como adultos sólo "el período especial"y no tener mayormente otras preocupaciones comunes al resto de los jóvenes en América Latina, que hacen a la posibilidad de estudiar y tener trabajo.

Sin embargo todos coinciden en que hoy, los peores momentos han sido superados y nombran aquellos que fueron una pesadilla: falta de alimentos y de otros bienes de consumo elementales, fábricas paradas, apagones etc. Dura realidad material que motivó además la emigración legal e ilegal hacia el exterior de miles de cubanos, cuya expresión más dramática y más manipulada por la propaganda imperialista fue la llamada "crisis de los balseros".

El turismo, el dólar y la caña de azúcar

Cuando tras la desaparición del socialismo europeo se disolvió el CAME, Cuba se quedó sin un mercado privilegiado para sus productos de exportación, sin suministros de todo tipo para el país y sin créditos para poder adquirir lo necesario.

El azúcar y el níquel principales productos de exportación no bastaban para sostener su economía; el primero en franca decadencia en el mercado mundial y con precios por los suelos; y el segundo, perseguido tenazmente por el bloqueo y los chantajes cada vez que algún país se interesaba por adquirírselo a Cuba.

"A Cuba no hay que comprarle, tampoco hay que venderle", ha sido y todavía es la consigna de los círculos más conservadores y anexionistas en Estados Unidos para terminar con "la última dictadura comunista".

Sin recursos, el gobierno cubano se decidió por una rápida estrategia de salvación mediante el desarrrollo del turismo como fuente de recursos y polo para dinamizar otros rubros económicos conexos. Al tiempo que poco después legalizó el uso del dólar como moneda junto al peso, y aceptó las inversiones de capital extranjero en sectores específicos de la economía mediante la creación de entidades y empresas mixtas con la participación del Estado.

De esa manera, el turismo y el uso del dólar se transformaron en males necesarios para la sobrevivencia de la nación y de las conquistas históricas que trajo la revolución de enero de 1959, como más arriba lo decía Abel Prieto.

También de ese hecho los enemigos históricos de Cuba han hecho campañas manipuladoras de la opinión pública, que naturalmente se le dedican con exclusividad a la mayor isla del Caribe y no así a otros países de la región que son antiguos paraísos turísticos, y que sufren más aun muchos de los efectos nocivos generados de esa industria mundial contemporánea: desigualdades, prostitución, drogas.

Los cubanos, quizá como ningunos otros en América Latina y el mundo son concientes de dichos peligros, y eso de por sí se constituye en un antídoto . De igual manera que si bien la liberalización de la tenencia del dólar trajo aparejada desigualdades, en tanto se calcula que un 50 por ciento tiene acceso a ingresos en esa moneda, no es menos cierto que en la actualidad la mayoría de la población cubana lo maneja de una forma u otra y en mayor o en menor medida en transacciones de la más variadas índoles junto al peso.

Las ofertas de alimentos y bienes de consumo primarios existen en ambas monedas, y todavía están subvencionados los productos de la canasta básica, que como se sabe siguen siendo limitados en cantidad y variedad.

En ese sentido y comparándolo con otras épocas, los mercados barriales de productos agropecuarios están mejor surtidos con productos variados. Mucha de la tierra dedicada a la agricultura en manos del Estado ha sido entregada en estos años al movimiento cooperativo que existía desde los orígenes de la revolución. A lo que se une a que en La Habana, tanto a nivel privado como estatal, se dedican al cultivo hortícola importantes áreas antaño baldías o de meros jardines, llegando a constituir un esfuerzo ciudadano al que denominan la agricultura urbana.

Otro aspecto sobre el cual se ha escrito y hablado poco fuera de Cuba, es lo referido a que el país ha estado redimensionando el sector de producción azucarera. Extensas áreas antes dedicadas al cultivo de la caña de azúcar, comienzan hoy a ser sembradas con otros cultivos, lo mismo que importantes centrales azucareros han sido cerrados, como consecuencia de que a nivel internacional el azúcar de caña ha perdido su sitial otrora privilegiado en el mercado, como consecuencia entre otros factores de la aparición de endulcorantes más baratos y de las enormes reservas azucareras acumuladas por las empresas monopólicas controladas por EE.UU.

Esto que en otros países azucareros como la República Dominicana, Haití o Brasil ha sido fuente de enormes masas de trabajadores agrícolas que han quedado desempleados, en Cuba por el contrario se le buscó una solución social y humana. Actualmente los ex-trabajadores azucareros se dedican a otras tareas dentro del sector agrícola y a otros se les ofreció comenzar a estudiar nuevamente incluso a nivel univesitario o reciclarse para incorporarse a otro sector productivo. En tanto que Cuba prueba desarrollar la producción de alcoholes de uso industrial y como combustible a partir de una parte de lo que aun produce de caña de azúcar.

Los 90 y los años sucesivos de endurecimiento del bloqueo económico, combinado con sabotajes a su incipiente capacidad turística y del financiamiento e intentos de organizar una contrarrevolución interna por parte de Estados Unidos puso una vez más a prueba a la Revolución cubana, en muchos sentidos.

Así de a poco se reorganizó la economía, se volvieron a dedicar importantes recursos a lo social, sustento del proyecto revolucionario. Ningún niño o joven quedó sin educación, nadie sin derecho a la salud gratuita, ni tampoco ninguna persona sin protección social, y menos quedar sin trabajo, sin nada que hacer, o sin tener de que vivir.

Pero además se autorizó el cuentapropismo a nivel de sectores no sensibles, ni que fueran estratégicos. Naturalmente esto ha traído como consecuencia la pérdida de un igualitarismo económico y social que fue durante muchos años el sello de Cuba socialista. Con la diferencia de que mientras en cualquier país del mundo globalizado y capitalista la existencia de una minoría infinitamente rica y de una extensa mayoría de pobres, (o incluso más que eso, de marginados) es en la actualidad moneda corriente, en Cuba las diferencias no son chocantes, y mucho menos que los gobernantes se transformen en una minoría privilegiada económicamente y corrupta. Que se sepa en Cuba es difícil poder robar y enriquecerse en un puesto de gobierno, y quien cayó en la tentación fue removido sin contemplaciones.

Poco han durado jerarcas nepotistas u ostentosos, el cubano de a pie continúa siendo crítico y comenta sin miedo aquello que no ve con buenos ojos, y tiene canales para denunciar al trangresor, cosa que a la corta o a la larga ningún burócrata puede impedir.

Pero en Cuba la batalla no ha terminado ni los guerreros se llamaron a retiro, muchas veces a iniciativa del propio Fidel (que podría con merecidad razón haberse cansado), comienzan a ensayarse nuevos planes de mejoramiento humano (como decía José Martí): desde un programa de asistentes sociales dirigidos a los sectores más vulnerables, al acceso a la computación de los niños ya a nivel escolar; desde una mayor extensión de la cultura artística entre la población, hasta el mejoramiento y desarrollo (no sin avances y retrocesos) de formas más avanzadas del poder popular a nivel de base…

Egoismos varios, permanencia de la solidaridad y la emigración

Cuando el neoliberalismo se entronizó en el mundo y los países desarrollados no tuvieron que más necesidad de competir con los llamados del "mundo comunista", entonces se acabaron las "solidaridades" y "ayudas" con los del mundo subdesarrollado. Bajo el slogan de "los tiempos han cambiado" y "el Estado tiene que ahorrar" muchos de estos países dejaron de aportar un parte ínfima de su riqueza para ayudar al mundo pobre; como decimos en Suecia "todo eso se murió con Olof Palme". Sin embargo Cuba se defiende, defendiendo a otros del atraso, las enfermedades y la incultura, en tanto médicos, maestros, instructores de deportes y culturales siguieron en países de Africa y América Latina brindando su ayuda solidaria pese a las dificultades que ella misma vivía. Pero no sólo eso, compartiendo con otros sus avances científicos y médicos sin enriquecerse a costa del dolor ajeno. Para un enfermo grave y pobre en Uruguay, Chile o Venezuela, Cuba, la "de la dictadura castrista" ha seguido siendo un paradigma de solidaridad entre los que no tienen nada. Los cubanos gracias a la Revolución, más que "furibundos comunistas", son profundamente martianos, y saben que José Martí ya había encontrado el antídoto contra el egoismo y la vanidad cuando escribió que "honrar, honra" y que en estos tiempos más que nunca este principio, tiene que ver con la sobrevivencia también de una nación.

Al llegar a Cuba estaba finalizando un importante evento que los grandes medios fuera de Cuba silenciaron, la III Conferencia de la Nación y la Emigración, con la asistencia de más de 500 participantes. Desde algunos años atrás se ha venido desarrollando esta forma de contacto y de normalización de relaciones entre los cubanos de adentro y los que viven en el exterior, que totalizan 1 millón y medio; de ellos 300 mil viven en Estados Unidos. Los participantes llegados del exterior, entre ellos más de 200 provenientes de EE.UU. representan diferentes generaciones de emigrados o de personas nacidas en el exterior de padres cubanos, incluídos aquellos que siempre han sido opositores de la Revolución, u otros que incluso participaron en acciones militares, pero que hoy exigen el cese de la agresión norteamericana y tener con su patria una relación normal de cooperación y entendimiento. Allí estuvieron entre muchos otros desde el dirigente opositor Eloy Gutiérrez Menoyo hasta el escritor René Vázquez Díaz residente en Suecia. Por la prensa se conoció además que durante esta reunión, (donde se discutieron entre otros temas las actuales medidas de Bush que apuntan a secuestrar e impedir estas relaciones entre cubanos), a un grupo de ex-combatientes de la brigada contrarevolucionaria invasora derrotada en Playa Girón el gobierno cubano les restituyó públicamente sus pasaportes que no poseían desde entonces, hoy ellos son personas que han depuesto una posición política agresiva hacia el país.

Mientras los gobiernos de Europa se suman a la campaña contra Cuba, que la administración Bush orquesta y tensa mucho más por presiones y compromisos con los círculos contrarevolucionarios y económicamente poderosos de Miami, la Revolución ha ido encontrando una forma más constructiva y pacífica de diálogo y colaboración con los cubanos en el exterior. Quienes viven en el exterior no tendrán en el futuro que solicitar visas para visitar a sus familiares, así como está en discusión la posibilidad de incluso puedan invertir en Cuba, entre otros asuntos que considera hoy este acercamiento. De la misma manera que sigue abierto entre tantos otros contenciosos entre Cuba y EE.UU, los inclumplimiento migratorios norteamericanos de conceder el número anual de visas estipuladas para quienes desean viajar hacia ese país.

Por otra parte se desconoce fuera del país que el hecho de haberse ido de Cuba, si no fueron usados medios delictivos o violentos, no es un delito y por lo tanto frecuentemente los cubanos residentes en el exterior viajan a la isla.

Entre las campañas publicitarias de satanización de Cuba, se habla de que se prohibe salir del país y que no se permite tampoco a los que están en el exterior volver. En el pasado han existido limitaciones y prohibiciones extremas, pero mientras que el gobierno cubano ha venido flexibilizando posiciones a partir de la constatación de que hoy viven fuera de Cuba mucho más personas que antes y que en su inmensa mayoría no son hostiles a la Revolución e incluso aún a la distancia defienden su país, Estados Unidos con la ayuda de la Unión Europea gastan millones de dólares para sabotear esta relación, con el viejo propósito de derrotar el proyecto revolucionario cubano.

Cuba después de Fidel

Cuba vive hoy como nunca antes, inmersa en un medio totalmente hostil a la utopía socialista. De ello sus dirigentes parecen ser conscientes y les preocupa la incidencia del consumismo sobre las nuevas generaciones, (nó a la manera del socialismo real que se pasó negando la existencia del capitalismo vidriera y así le fue), sino viendo el fondo del problema como uno de los grandes dramas que enfrenta el individuo contemporáneo.

Al respecto el ministro Abel Prieto opina que: "Hay una idea que se repite constantemente dentro de esta maquinaria manipuladora: tú eres felíz, mientras puedas comprar cosas. Puedes ser feliz en la medida que puedas comprar objetos, mercancías, cosas. Tu felicidad depende de tu capacidad adquisitiva ¡Tienes que comprar! Y te creamos a veces necesidades artificiales, porque la idea es crear un mundo consumidor, y los que no pueden consumir sencillamente son inviables y tienen que morir tempranamente, masivamente…, no hay solución para ellos.

¿Cómo combatir la idea de que la felicidad se asocia al consumo? Nosotros estamos trabajando durísimo para darle a nuestro pueblo niveles dignos de consumo. Porque seamos sinceros: tampoco se trata de escuchar la Orquesta Sinfónica pasando hambre…Tú sencillamente viendo fantasmas del hambre que tienes, escuchando una gran sinfonía…Ésa no es la solución. Tenemos que alimentar a la gente, y hemos avanzado en eso. Tenemos que lograr condiciones dignas de vida para todos y todas. El problema de la vivienda es uno de los problemas más graves que tenemos en Cuba.(…) Que se puedan reparar viviendas, hacer un plan de construcción de nuevas viviendas. Nosotros tenemos que lograr que la gente tenga condiciones de vida dignas. No de lujo. (…) Al mismo tiempo, hay que insistir una y otra vez con la idea de que la calidad de vida tiene relación con hábitos culturales. De que se enriquece tu vida con la cultura. Nosotros estamos convencidos de que el antídoto cotra el consumismo es la cultura. (2)

Cuba tiene inmensos desafíos, y corre riesgos serios de una agresión directa norteamericana ordenada por un presidente ignorante y soberbio, rodeado de un grupo de ultra conservadores y de oportunistas negociantes de las armas y el petróleo.

Naturalmente en mi caso, no podía ser menos que otros que también hacen preguntas obvias. Del tipo de aquellas que molestaban a mi abuelo cuando yo era niño y con enojo me respondía: "Más pregunta un tonto de lo que responde un sabio".

Y entonces a dos de mis amigos cubanos que ya tienen suficientes preocupaciones, les pregunté también como otros tontos de por ahí: ¿Y cuándo Fidel se muera qué va pasar aquí?

Uno me respondió bastante cansado ya de repetirse, citando la respuesta que le dió a un periodista impertinente un conocido escritor: "Me supongo que será enterrado". Y otro de mis amigos más paciente y menos hastiado me dió su parecer, de que él estaba seguro de que así como la desaparición de Fidel será un gran dolor, piensa de que ese hecho inevitable no cambiará el derrotero de Cuba en lo fundamental: "Habrá quizá una dirección colectiva, integrada también por gente más joven que ya está gobernando junto a él y a Raúl Castro. Seguro que harán cambios en algunas cosas, según lo exija la vida. Porque nunca hemos sido esencialmente dogmáticos aunque se diga otra cosa por ahí. Lo que pasa es que siempre hemos querido mantener y no perder los principios fundamentales de esta jodida Revolución, que tantos dolores de cabeza, problemas y alegrías nos ha dado."

Me quedé con la impresión de que la falta de Fidel un día, no parece ser algo que les quite hoy por hoy el sueño a los cubanos. Mucho más parece preocuparles los problemas cotidianos aún sin resolver, y el no verse envueltos en la tragedia de una confrontación militar con Estados Unidos, si a Bush y a su gente se les antoja lanzar otra "guerra preventiva".

Tengo un buen amigo en Uruguay, (que no vive mal por cierto), que me confesó que no quería conocer Cuba porque tenía temor de deprimirse… No lo pude convencer de que lo menos que a uno le puede pasar en Cuba es deprimirse. Tampoco que me pudiera comprender a mí, de que me ponía mal estar Montevideo porque mis compatriotas me contagiaban, no sin razón, mucha desesperanza y depresión. Me he preguntado: ¿Será porque somos rioplatenses y no muy afectos al baile y a la broma?, porque en cambio en Cuba hacen chistes hasta con lo mal que pasaron en los 90. Y yo pienso esta gente es bien rara, se ríe de las desgracias, se toman a broma todo y hasta siendo miembros del Partido se permiten jaranear con cosas serias… Al punto de contar el chiste ese de cuando Bush mandó a un espía de la CIA para saber lo que pasa en Cuba, y que cuando regresó a Washington le dice: "-Presidente, allá no hay desocupación pero nadie trabaja. Nadie trabaja pero según las estadísticas se cumplen las metas de producción. Se cumplen las metas de producción pero no hay nada en las tiendas. Todos comen pero también todos se quejan constantemente de que no hay comida y que no tienen ni yogourt. La gente se queja constantemente, pero todos van a la Plaza de la Revolución a victorear a Fidel. Señor presidente, tenemos todos los datos y ninguna conclusión. "

NOTAS:

1) Abel Prieto, intervención en la Cátedra Che Guevara de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. Buenos Aires, abril de 2004

2) Ibid.